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Pantano de Lanuza (Valle de Tena-Huesca)

miércoles, 10 de marzo de 2010

Bajo el rojo sangre de la luna.- Mina Hepsen


Sinopsis:
Condenada al don de captar los pensamientos ajenos, la hermosa Angélica Shelton Belanov se siente más a gusto escondida en la biblioteca de la finca rural inglesa de su padre que en compañía de sus admiradores. Pero los deberes familiares exigen que asista a una fiesta fastuosa, donde se mezcla la flor y nata de la sociedad londinense, con la esperanza de encontrar un marido adecuado. Asediada a su pesar por la «charla» de varias mentes, Angélica encuentra alivio en la compañía de un atractivo aristócrata extranjero, siempre envuelto en el misterio.
De hecho, el príncipe Alexander no es como los demás hombres. Es el poderoso jefe de un clan oriental de inmortales que ha viajado a Londres en busca del criminal que pone en peligro la supervivencia de los de su raza. Angélica intuye que Alexander es peligroso, y precisa desentrañar su misterio aun a costa de correr un grave riesgo.
Pero el deseo abrasa a ambos: a ella, la cautivadora telépata, y a él, el intrépido jefe que debe aprender a confiar en su corazón. Sin embargo, las circunstancias se conjuran en su contra: Angélica precisa un matrimonio que la libre de la ruina, y el príncipe tiene vedado el amor con cualquier humana.
La mutua atracción se convierte en pasión ardiente y torturadora. Una pasión desatada cuyas exigencias pueden costarles a ambos la vida… y el alma.
Sólo el descubrimiento de su misterioso origen conseguirá que Angélica una su vida a la de Alexander, y cumpla la misión para la que, sin saberlo, había sido elegida mucho tiempo atrás.
“Elegante, emocionante y erótica, Bajo el rojo sangre de la luna sumerge al lector en un mundo familiar y extraño a la vez. Mina Hepsen hará que los lectores tiemblen de emoción”. –Kathryn Smith, autora del superventas Before I Wake.

La Autora:

Mande Zapsu, que escribe con el seudónimo de Mina Hepsen, nació en Estambul, la capital de Turquía. Tras pasar sus primeros diez años de vida en Alemania (donde se volvió adicta a los pretzels y al pollo asado), volvió con sus padres a Estambul (su padre había dejado de ser empresario para dedicarse a la política) y ella estudió en un colegio internacional de la ciudad.
Diez años después, encontramos a Mina en Boston, Massachusetts, siguiendo las sugerencias de su padre. Cuatro años después (acostumbrada ya al clima) se graduó en Ciencias Políticas y Filosofía en la Universidad de Tufts. Harta de pasar frío, se mudó a Miami, Florida, donde se hizo asidua de Books & Books, local de apertura madrugadora y menús ecológicos.
Un año después, Mina consideró que ya era hora de mudarse de nuevo y se trasladó a vivir a Escocia. Pasó el año siguiente escribiendo una serie de libros infantiles y estudiando un másteren Escritura Creativa en la Universidad de Edimburgo.
Bajo el rojo sangre de la luna es su primera novela.

Impresión personal:

Este ha sido el primer libro que me he leído de Mina Hepsen. Que me llegó precedido de buenas recomendaciones; “ No es el típico libro de vampiros”, “ Dicen que está muy bien”.
Y efectivamente, no es el típico libro de vampiros. Donde la mayoría de los libros de esta temática suelen abarcar la época contemporánea, en este aunque el prólogo se inicia en Rusia el s XVI, la trama se desarrolla en el Londres del s XVIII.
Me ha gustado que a pesar de ese Londres del s XVIII, la autora no se ha excedido notablemente en costumbres de la época , tan habituales de las novelas históricas, y las que ha plasmado lo ha hecho de manera ligera, no ha habido comadronas rasgándose las vestiduras por tal comportamiento o falta de él.
Muchas citas, demasiadas a mí parecer, ya que para dar a Angélica ese aire de erudita y mujer sabia que se le quería dar, no eran necesarias dos páginas enteras de citas de ida y vuelta.
En algún momento, un diálogo o dos en concreto, me han llegado a parecer un poco débiles e insustanciales, pero tengo la duda de si es culpa de la autora o de la traducción.
Por otro lado, quisiera señalar una par de detalles, en clave de humor, que casi hicieron que se me salieran los ojos de las órbitas
[quote] Angélica manipulaba el sexto botón de la camisa masculina cuando Alexander se detuvo.[/quote]
Claro, claro… Es bien sabido por todas las mujeres que en algún momento hemos desnudado a un hombre, que cuando les desabotonamos la camisa, vamos contando los botones. En todo momento somos conscientes de que estamos en el cuarto, el quinto o el sexto botón.
En esta frase se hace mucho hincapié de que ella estaba por el sexto botón, no el cuarto ni el séptimo, que no es lo mismo… según la autora, claro está.
A ve si va a ser que yo tengo un problemita… Porque yo a partir del segundo, ignoro en que botón me encuentro… Estoy más centrada en lo que la camisa va dejando al descubierto… A ver si es que yo lo estoy haciendo mal…

Otra escena que a mi juicio se da contra la pared es la siguiente:
[quote]-Volveré en seguida, no te preocupes.
Angélica asintió y volvió a costarse. Miró al techo y empezó a contar.
Había llegado a setenta y cuatro cuando volvió Alexander.[/quote]
Que es lo que hacemos todas las mujeres cuando nuestro amante detecta que hay un intruso en la casa… Ponernos a contar hasta que regresa. Y mira que fue rápido Alexander, vamos que salió al pasillo, dijo “ Estás en mi casa, vete” y el intruso debió decirle “ Tienes razón. Adiós.”
Me dio la sensación de que la autora quería cortar la escena con una interrupción, pero como que no le salió y lo sacó de la habitación setenta y cuatro segundos, para que se perdiera el ambiente anterior y listo. Al regreso a otra cosa mariposa.
Más adelante, en la ceremonia fúnebre de los vampiros, la autora “intenta” detallar como le quitan los dientes con una daga al vampiro muerto… Ahhh ni pies ni cabeza… por muy afilada que esté la daga, pensar un poco con la cabeza en ese detalle. ¿ Le quita uno a uno con la daga todos los dientes?, tal cosa duraría más de una hora y sería super trabajoso y laborioso extraerlos, que las raíces dentales no son moco de pavo. Por otro lado los dientes están asentados en los huesos maxilar superior e inferior. ¿ A qué va a ser una daga super especial capaz de cortar huesos?
En las últimas veinte hojas, cuando empiezan a “reafirmar la vida”, la autora nos hace pasar del instituto al doctorado, sin pasar por la facultad…, esa fue mi impresión. Y es en el apartado de narrar o describir las escenas de “reafirmación de vida” donde se denota que a la autora ganas no le faltan, pero que tal vez debería practicar un poquito más ( me refiero a escribirlas…) para que la escena quedase mejor, faltan muchas cosas en esa escena, unos preliminares por ejemplo, que a ninguna mujer le gusta que le digan, “abre las piernas, que ya no puedo esperar más”.
Después de tenernos todo el libro esperando la gran escena de “reafirmación de vida”, esta queda resuelta en trece líneas. Uno de los casos más serios de “reafirmación de vida precoz” que he leído…

El momentazo:
“No puedo pensar con claridad cuando ella está a mi lado, pero cuando no está, no puedo pensar en absoluto.”

3 comentarios:

Cris dijo...

Hola,
lo leí cuando lo publicaron y he de decir que me gustó mucho.....espero que esta autora pronto publique una nueva novela y tengamos la suerte de que nos llegue en castellano....
Recomendable
Saludos,
raistlina

Noelia A. dijo...

juas... yo tambien debo hacer algo mal... tampoco cuento los botones de la camisa de mi marido...mmm... pa la proxima los cuento, lo juro (Já)

y el momentazo... sin palabras! jis.. Por otro lado me llama mucho la atención el libro, me ha gustado un montón tu critica y creo que en cuanto tenga money (si alguna vez consigo tener de eso) me lo voy a intentar pillar... ojala salga en bolsillo!

Dácil dijo...

Jajaja me ha encantado la reseña y como hablas de esas escenas xDD cuando leí la novela la verdad que me quede con cara de eing? qué haces? xDD pero de igual manera me encanto el libro.
Aunque considero que la autora falla en como has dicho querer cortar alguna escena con demasiada prisa y al final dejar muchos cabos sueltos.

Un beso!

 

Miss Lea Copyright © 2009